Vivimos tiempo complejos, donde se hace necesario adentrarnos en aspectos más humanos, sin tanto control, en aspectos que nos lleven a humanizarnos frente a un malestar social que vivimos y que aumenta día a día, en al menos una determinada parte de nosotros.

Se hace cada día más necesario ir entrando en una visión donde vayamos dejándonos ablandar por lo que pasa a nuestro alrededor, empatizando con los demás, con la vida y dejando de estar en este individualismo feroz, en el qué hemos sido educados/condicionados, creyendo y creando necesidades o situaciones que no son reales.

Partimos de una sociedad donde los valores que priman son económicos o al menos esos valores son inducidos o creados por una sociedad que controla/manipula y desde ahí sufrimos un desajuste que nos lleva a exigencias personales que nos induce a vivir hacia fuera, perdiendo el contacto con nosotr@s mism@s.

Para mí, se hace necesario, crear un espacio para nosotros, un tiempo de estar para adentro, atendiendo nuestras necesidades reales, ¿qué es lo que precisamos realmente?, aparte de pagar nuestra hipoteca y sacar adelante las necesidades básicas. Es necesario comenzar a valorar cual es nuestra necesidad real, pero a veces estamos inmersos en una exigencia continua de "tener lo que a veces no necesitamos" en una programación neuroarquetipica, que funciona de manera autónoma y repetitiva, dejando relegadas a un segundo plano, nuestras necesidades más básicas, amigos, cariño, placeres sencillos, pasear, jugar, etc.

Aprender a estar en mundo, no sobre el mundo o bajo el.

Los valores ideológicos y éticos han sido sustituidos por los económicos en la mayoría de los casos. Es como un virus que acaba contagiando todo y vemos cada día más ejemplos de los que somos capaces de hacer, perdiendo la ética y en algunos casos los escrúpulos. Todo da igual cada vez más, en un sálvese quien pueda, ya no nos llena la política, ni la religión, porque los valores que tenemos como modelos referenciales, van deteriorándose en los últimos años, porque ya no hay en muchos casos, ni valores éticos, ni morales y todos estamos inmersos en una dinámica personal complicada para salir adelante, intentando mejorar desde lo más básico, en una trampa de la que en muchos casos no podemos y/o no sabemos salir.

Deberíamos de atender nuestras necesidades de una forma global, lo económico, lo emocional y lo espiritual, pero nuestra propia búsqueda e inquietudes quedan muchas veces en un segundo plano, porque no hay tiempo. Como dice Krishnamurti, estar adaptado en una sociedad enferma, no es el mejor síntoma de salud, sino todo lo contrario. Estamos en una espiral, donde acabamos cansados de la vida que llevamos, haciéndose necesario una vuelta a los orígenes, a los valores éticos y morales, a la confianza, a la salud, a comer bien, a cuidar nuestros hábitos saludables y generar situaciones que nos den calidad de vida, una vuelta a lo natural, estar más en contacto con el campo y aprender de él. Además el hombre está adaptado para actuar y pensar cooperativamente a partir del primer año de vida, ya muestra inclinación a cooperar, no aprendemos esa actitud ya es innata. La naturaleza encierra las claves de la vida en sí misma, las leyes de la naturaleza nos llena de armonía tan solo con estar receptivos, abiertos, muchos hablan de que es necesario estar en una actitud meditativa, pero ni siquiera eso es necesario, simplemente estar en contacto, hace que entremos en sintonía, eso permite armonizarnos, la naturaleza provee de todo lo necesario, nos da frutos con el mínimo esfuerzo, la energía solar podría alimentar nuestros aparatos sin gasto alguno, pero interesa que seamos parte de este consumismo feroz, al final nos acabaran cobrando el aire que respiramos, porque buscaran la forma de privatizar cualquier ingeniosa idea que haga factible esa locura, de hecho ya está en marcha, un canon por tener energía solar en tu vivienda. Esta energía que la propia naturaleza produce sin pedir nada a cambio, pero surgen intermediarios e interesados que acaban monopolizando patentes y sistemas de consumo para mantener este control-manipulación-prisión al que estamos sometidos, como un gran hermano que lo controla todo. En un sistema en el que la inteligencia se vuelve ciega e incoherente, "un sistema educativo basado en responder y no en preguntarse" y "un sistema, en el que, el que no es egoísta, es tonto".

Salir de este sistema de control no es fácil, pero estar conscientes, nos hace ser más libres, cada vez hay más personas que decidimos empezar a vivir en el campo, estar en contacto con la naturaleza, tener nuestra propia huerta, tender a una mayor autosuficiencia y creo que en pocos años será más viable el intercambio de recursos como una forma de apoyo mutuo e intercambio entre recursos no acumulables y perecederos, uniéndonos en grupos de consumo, para intercambiar/comprar productos a los agricultores y fabricantes como forma de generar más riqueza para las personas que lo producen y un ahorro para los consumidores.

Las sociedades del pasado vivían en armonía, por el hecho de compartir, vivir juntos y estar en contacto con lo que nos rodea, con valores de globalización, generosidad e integridad y no como actualmente, la economía separada de la ética y los valores, la escuela como único objetivo, adaptarse al sometimiento y la castración e imperación de valores de dominio y control de necesidades que nos lleva a una anestesia constante, encadenados a dietas, gimnasios, seducidos por imágenes de pantallas de móvil y televisión que tienen un control sobre nosotros mismos. Que nos impiden estar abiertos y saber leer la realidad que nos rodea. Hay un chiste del roto que dice: "Están muertos, pero mientras sigan cobrando la nomina no se enteraran", "El hombre consumidor que se cree independiente"

A lo largo de la historia toda las sociedades ha tenido situaciones cíclicas y parece que este sistema de consumismo y utilización brutal de los recursos y materia prima a llegado a un límite donde es necesario valorar y reorganizar nuestros sistemas de producción, no basadas tanto en lo económico y más en el bienestar mundial, teniendo en cuenta el impacto que esa utilización tiene en el medio ambiente, en las especies, en la vida, porque en definitiva eso acabara afectándonos a nosotros mismos como especie humana. Parece que pensamos que esto es indefinido, pero estamos mermando la herencia que dejaremos a nuestros hijos. Y a veces somos tan egoístas que estamos tan inmersos en nuestra propia visión, que no somos capaces de ver la repercusión de nuestros propios actos y preveer el impacto de ellos.

Es necesario recuperar la confianza en nosotros y restablecer el poder de la igualdad para no depender y que sean escuchados nuestros derechos y/o valores personales, para trasladarlos a lo social, es difícil un cambio social, sin un cambio individual, como nos dice un proverbio japonés "El Hombre que se levanta aún es más grande que el que no ha caído". Retomar nuestra propia escucha, no desde estar atrapados en una sociedad de consumo, donde solo somos víctimas y verdugos de nosotros mismos, poner conciencia, es necesario levantarnos una y otra vez, en una aprendizaje continuo hacia la maduración, permitiéndonos convertirnos en seres autónomos, libres de estructuras que nos limitan, nos dejan sin ideales y los que es peor sin ilusiones, considero la ilusión como uno de los motores más poderosos para el cambio. Esta pérdida de ilusión ha llevado a muchas personas a entrar en depresión y en perdida de su propia confianza.

Las cosas están cambiando, estamos siendo parte activa de este cambio de paradigma para salir de este tipo de forma de vida tan deshumanizada, tiempo en que los maestros ya no están en uso, todo se convierte en un saber explotable , en productos industriales, se hace necesario buscar la transformación del mundo, desde la escuela apoyar las generaciones jóvenes con mas necesidad de cambio y búsqueda de valores nuevos, más cercanos al corazón, como dice Claudio Naranjo, "Sanar la educación para sanar el mundo", para acabar con la enfermedad paulatina de una sociedad, aunque la forma en la que está organizado el mundo, hace difícil un cambio, poner el objetivo de sanar el mundo con cuidado, amor, atención, cariño como una criatura que nace de la frialdad, a los niños se les ha deportado a las escuelas donde el sistema realiza una producción de seres que puedan ser rentables, productivos, en estos momentos son los únicos valores de medir, lo rentables que podemos ser. El conocimiento humanista esta bajo el peligro de ser subordinados a la creación de unos sujetos cada vez mas hipnotizados por el dinero y la producción

RESUMEN

Vivimos tiempo complejos, donde se hace necesario adentrarnos en aspectos más humanos, sin tanto control, en aspectos que nos lleven a humanizarnos frente a un malestar social que vivimos y que aumenta día a día, en al menos una determinada parte de nosotros. Todo se ha convertido en un saber explotable. Se hace necesario buscar la transformación del mundo, apoyar la necesidad de cambio y búsqueda de valores nuevos, más cercanos al corazón.